Earthquakes 101

Comprendiendo terremotos: ciencia, impacto e historia

En lo profundo, bajo nuestros pies, la Tierra está lejos de permanecer quieta. La capa externa del planeta está dividida en enormes placas tectónicas que se mueven constantemente. Sin embargo, estas placas no siempre se desplazan de manera fluida; a menudo quedan trabadas por la fricción. Cuando la presión entre ellas alcanza un punto de ruptura, ocurre un terremoto. Esta liberación repentina de energía genera poderosas ondas sísmicas que se propagan por la corteza terrestre. La mayor parte de esta actividad se concentra en el Cinturón de Fuego del Pacífico y el Cinturón Alpino-Himalayo, las dos zonas sísmicas más activas del planeta.

Relative Concern about High Fatality Earthquake Occurrence

Fuente: Adaptado del Modelo Global de Terremotos sobre amenaza sísmica global (Johnson et al., 2023) y riesgo sísmico global (Silva et al., 2023).

“Nuestra comprensión de la física de los terremotos está en su punto más alto. Sabemos cómo hacer que los edificios sean más seguros. Sin embargo, el riesgo de pérdidas sigue aumentando. La tendencia no es destino; puede revertirse.”

SRSG Kamal Kishore Image

Kamal Kishore

Special Representative of the UN Secretary-General for Disaster Risk Reduction

Earthquake Intensity - Modified Mercalli Intensity (MMI) Scale.

Source: USGS

El tamaño de un terremoto se mide mediante una escala de magnitud. Uno de los sistemas más comunes es la escala de magnitud de momento (Mw), que indica cuánta energía libera un terremoto. Las escalas de magnitud son logarítmicas, lo que significa que incluso un pequeño aumento representa un gran salto en fuerza. Por ejemplo, un terremoto de magnitud 5.3 sacude el suelo 10 veces más que uno de magnitud 4.3 y libera aproximadamente 32 veces más energía.

Los terremotos también se describen por su intensidad, que mide qué tan fuerte se siente el movimiento en un lugar específico. La intensidad depende de factores como la distancia a la falla, la profundidad del terremoto, las condiciones del suelo y la resistencia de los edificios. Para describir estos efectos, la comunidad científica utiliza escalas de intensidad, como la escala de Intensidad de Mercalli Modificada (MMI), la escala MSK o la Escala Macrosísmica Europea (EMS-98). Estas escalas se basan en observaciones sobre cómo las personas sintieron el movimiento, cómo se movieron los objetos y el nivel de daño visible en edificios y en el entorno.

La escala MMI va de I (No sentido) a XII (Daño total). El daño estructural suele comenzar alrededor del nivel MMI VI, aunque esto puede variar según la calidad de las construcciones. Estudios posteriores también demostraron que algunos daños descritos en informes tempranos de intensidad no fueron causados únicamente por el movimiento sísmico, sino también por fallas del terreno, como deslizamientos de tierra o colapso del suelo. (Adaptado de los Perfiles de Información sobre Amenazas).

Los terremotos se miden de dos formas principales: magnitud e intensidad, y cada una nos dice algo distinto sobre el evento.

La magnitud describe la energía liberada en el origen del terremoto.
La intensidad describe los efectos del movimiento del suelo en un lugar específico.

Esto significa que un terremoto tiene una sola magnitud, pero puede producir distintas intensidades según el lugar donde se encuentre cada persona.

Guía general sobre impactos de terremotos

  • 7.0 o más: Sacudidas intensas con potencial de causar daños severos y generalizados.
  • 6.0–6.9: Puede causar daños graves cerca del epicentro.
  • Menos de 6.0: Por lo general causa daños limitados, pero aún puede ser peligroso para edificaciones débiles o vulnerables.

Pronóstico vs. predicción

Se han logrado algunos avances en el desarrollo de sistemas de alerta temprana, que detectan los terremotos cerca de su origen o de la ruptura de la falla y activan alertas para zonas más alejadas, proporcionando desde segundos hasta minutos de aviso anticipado (Gasparini et al., 2007).

Para diseñar ciudades resistentes a los terremotos, científicos e ingenieros deben medir mucho más que el tamaño de un sismo. Para ello, utilizan sensores sísmicos de alta precisión y acelerómetros en estaciones de monitoreo, que permiten registrar con exactitud cómo se mueve la Tierra.

Parámetros clave del movimiento del suelo

Los sismólogos analizan tres métricas fundamentales para comprender la fuerza física de un terremoto:

  • Aceleración máxima del suelo (PGA)
  • Velocidad máxima del suelo (PGV)
  • Aceleración espectral (SA)

Estas mediciones científicas no son solo números: son la base de la ingeniería sísmica moderna. Al analizar la PGA, la PGV y la SA, las personas expertas pueden desarrollar códigos de construcción más estrictos para zonas de alto riesgo y simular cómo se comportarán los nuevos rascacielos durante un “gran terremoto”.

Para comprender el impacto de los terremotos históricos, nos basamos en décadas de datos sísmicos. Cada evento de gran magnitud aporta información clave sobre cómo distintos terrenos y estructuras responden al movimiento del suelo. El monitoreo moderno va más allá de registrar la sacudida: permite identificar las frecuencias específicas que pueden provocar el colapso de edificaciones.

Fuente: GeoHazards International, con base en la Base de Datos Internacional sobre Desastres (EM-DAT) del CRED (2024), con la población afectada estimada como la suma de muertes y personas heridas cuando este dato no estaba disponible en EM-DAT.

Snapshot: GAR 2025 Amenazas Terremotos

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Un terremoto es un término utilizado para describir tanto el deslizamiento repentino en una falla como el movimiento del suelo y la energía sísmica liberada como resultado de ese deslizamiento, o bien por actividad volcánica o magmática, u otros cambios repentinos de tensión en la Tierra (USGS).

Los terremotos representan más de una cuarta parte (25,6%) de las pérdidas económicas globales causadas por desastres.

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