Todo lo que hace falta es destinar un poco más de financiación a la prevención y evaluar las inversiones en función de los riesgos conocidos.
Kamal Kishore, Special Representative of the Secretary-General for Disaster Risk Reduction and Head of the UN Office for Disaster Risk Reduction
En los diez años transcurridos desde la adopción del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, los países han logrado avances significativos en el fortalecimiento de su resiliencia. Se ha duplicado el número de países con estrategias nacionales de reducción del riesgo de desastres, al igual que el número de países que han informado de la existencia de sistemas de alerta temprana.
El resultado es que se están salvando más vidas, ya que la mortalidad por desastres se ha reducido a la mitad en la última década. Todos debemos estar orgullosos de este progreso.
Sin embargo, no podemos permitirnos la complacencia. Aunque mueren menos personas, cada vez son más las que se ven afectadas por los desastres, y el costo económico de estos está rompiendo nuevos récords.
El Informe de Evaluación Global sobre la Reducción del Riesgo de Desastres 2025 estima que el costo real de los desastres es 11 veces superior a los costos económicos directos, y alcanza una cifra estimada de 2,3 billones de dólares al año.
Para revertir estas tendencias, los países deben acelerar la plena implementación del Marco de Sendai en los cinco años que quedan. Para ello es necesario dar prioridad a la financiación de la resiliencia.
Por eso, con motivo del Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres de 2025, hacemos un llamado al mundo para "financiar la resiliencia, no los desastres".
Esto conlleva dos acciones distintas:
- En primer lugar, aumentar la financiación para la reducción del riesgo de desastres y el fomento de la resiliencia, especialmente en los presupuestos nacionales y la ayuda internacional. A medida que aumentan las necesidades humanitarias y disminuyen los fondos de ayuda mundial, la inversión en la reducción del riesgo de desastres se vuelve fundamental para reducir las necesidades futuras.
- En segundo lugar, debemos garantizar que las inversiones del sector público y privado se guíen por la comprensión de los riesgos climáticos y de desastres. Garantizar que todo el desarrollo se base en la información sobre los riesgos no solo evitará la creación de nuevos riesgos de desastres, sino que también ayudará a proteger estas inversiones para que no se pierdan a causa de los mismos.
Los desastres no son ni naturales ni inevitables. Incluso ante una crisis climática cada vez más grave, podemos poner fin a la espiral de pérdidas cada vez mayores causadas por los desastres.
Todo lo que se necesita es destinar un poco más de financiación a la prevención y evaluar las inversiones en función de los riesgos conocidos. Estas dos medidas por sí solas permitirán ahorrar miles de millones de dólares y nos ayudarán a proteger vidas, medios de subsistencia y el desarrollo sostenible, ahora y en el futuro.
Gracias.