Consideraciones estratégicas para la inversión en RRD
El RAR24 tiene como tema central la importancia del financiamiento y la inversión en Reducción del Riesgo de Desastres (RRD) para alcanzar la Prioridad de Acción 3 del Marco de Sendai: “Invertir en la reducción del riesgo de desastres para la resiliencia”.

América Latina y el Caribe se enfrenta al aumento continuo de los desastres y el del riesgo que los antecede, sumado a la creación de nuevos y más complejos impulsores de riesgo y la existencia de contextos de crisis económicas y sociales que comprometen la sostenibilidad del desarrollo.
Son seis desafíos críticos del financiamiento y la inversión en RRD. El primero se relaciona con considerar la naturaleza sistémica del riesgo: el riesgo de desastres no es un fenómeno aislado, sino que está condicionado por las características territoriales y sociales, haciendo que el impacto de un desastre genere efectos en cascada en el conjunto de la sociedad y su territorio. Un segundo desafío es la necesidad de que las inversiones tengan un enfoque de gestión prospectiva (preventiva), correctiva (mitigadora) y compensatoria (posterior al suceso) del riesgo, con el propósito de aumentar la resiliencia, proteger los activos económicos, reducir la vulnerabilidad y promover la sostenibilidad del desarrollo. Frente a esta realidad, un elemento clave es el enfoque del Triple Dividendo de la Resiliencia (TDR), el cual asegura que, independientemente de que ocurra o no un desastre, las inversiones con un enfoque integral de la RRD acumulan beneficios tanto económicos como sociales y ambientales.
El tercer desafío crítico es que el problema público central no es el desastre en sí, sino el riesgo: dado que el desastre es la consecuencia de la gestión deficitaria del riesgo, el RAR24 hace un llamado a sumar consideraciones de gobernanza a las agendas de inversión en RRD. El cuarto desafío es el creciente impacto que la región ha sufrido por el cambio climático y el calentamiento global, caracterizándose como una región multiamenaza.
Por esto es necesario abordar la RRD y la Adaptación al Cambio Climático de manera complementaria para reducir los riesgos de nuevas amenazas para las comunidades y sus medios de vida.
El quinto desafío para la inversión en RRD es el reconocer que el riesgo se concreta en un territorio específico, determinado por características físicas y naturales, por la actividad humana, las relaciones de poder y la configuración administrativa e institucional. Ante el crecimiento acelerado y poco planificado de ciudades pequeñas y medianas en ALC, se vuelve fundamental que las inversiones en RRD fortalezcan los procesos de descentralización y desconcentración.
Por último, se vuelve vital la necesidad de adoptar un enfoque interseccional y una perspectiva de género que contemple escenarios inclusivos donde las mujeres y niñas aumenten su capacidad de preparación y respuesta ante emergencias, sobre todo en áreas rurales. Cuanto mayor sea la desigualdad en una sociedad, mayores son las condiciones de riesgo para determinados grupos de la población y mayor el nivel de vulnerabilidad.
Teniendo en cuenta estos desafíos, el RAR24 expone los tipos de acción prioritarios para la inversión en RRD, clasificando las mismas entre prospectivas, correctivas y compensatorias. La combinación ideal de estas inversiones se determina en función de, por un lado, los costos y beneficios y, por el otro, a través de un enfoque de estratificación de riesgo, es decir, clasificando y evaluando los diferentes niveles de riesgo que enfrentan las comunidades, regiones o países frente a desastres.
En ALC, las inversiones son mayormente de índole compensatoria, es decir, se concentran en medidas reactivas luego de ocurrido un desastre. Algunos ejemplos son los fondos para imprevistos, los seguros, los sistemas de alerta temprana, la asistencia humanitaria, los bonos de catástrofes, la protección social adaptativa (para evitar caer en la pobreza debido a la exposición ante amenazas) y la recuperación y reconstrucción con aumento de la resiliencia.

Respecto a las inversiones correctivas, el RAR24 las destaca, sobre todo, para el caso de riesgo extensivo, es decir, ante daños y pérdidas regulares y acumulativas. Algunos ejemplos de estas inversiones son: las obras de infraestructura para reducir la exposición ante amenazas (como los diques de protección contra inundaciones u obras rompevientos); la reestructuración de estructuras existentes para incrementar su resistencia ante eventos futuros; la reubicación y el reasentamiento de personas de zonas de amenazas (lo cual conlleva grandes desafíos de gobernanza); y las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) como alternativa a las soluciones de ingeniería convencionales.
En relación con la inversión en gestión prospectiva del riesgo de desastres, el RAR24 las clasifica como un acercamiento “suave” dado que no requiere de grandes inversiones, sino que se basa en el conocimiento y comprensión del riesgo. Ejemplos de inversiones con consideraciones prospectivas del riesgo son:
- la inversión en infraestructura pública y privada resiliente que considere el riesgo desde su diseño;
- el ordenamiento territorial y la planificación del uso del suelo;
- la gestión ambiental y conservación de ecosistemas como manglares y bosques para proteger a las comunidades de peligros naturales;
- la mitigación al cambio climático para evitar que los desastres se materialicen;
- y la reducción de la pobreza para evitar la interrupción de ingresos, daños o destrucción de activos esenciales debido a desastres.
