A medida que aumentan los riesgos climáticos y de desastres, construir viviendas más seguras es una responsabilidad compartida entre los gobiernos, los desarrolladores, los ingenieros y las comunidades, señala el Secretario General de ONU
La casa en que vivimos es el lugar donde dormimos, nos cuidamos unos a otros y desarrollamos nuestra vida cotidiana; sin embargo, la forma en que las viviendas se planifican, se construyen y se mantienen puede determinar si nos mantienen seguros o no.
Cada año, millones de viviendas sufren daños o quedan destruidas, lo que provoca el desplazamiento de familias y agrava la pobreza. Algunas de las consecuencias más graves recaen sobre las personas de edad, las personas con discapacidad, los hogares con bajos ingresos y otros grupos vulnerables.
Por eso es tan importante el lema de este año del Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres: “La resiliencia empieza en casa”. La seguridad empieza donde vivimos, y la preparación a nivel doméstico —conocer los riesgos, tener un plan y actuar con rapidez— puede marcar la diferencia entre la vida y las pérdidas.
Sin embargo, los hogares no pueden lograr esto solos. Los gobiernos deben aplicar códigos de construcción y una ordenación territorial que tengan en cuenta los riesgos. El sector privado debe invertir en una construcción resiliente y en seguros asequibles. Y todas las personas, en todas partes, deben tener acceso a sistemas de alerta temprana que sean eficaces y lleguen a tiempo. Esa es la promesa fundamental de la iniciativa Alertas Tempranas para Todos. También debemos reformar la arquitectura financiera internacional a fin de garantizar que los países en desarrollo puedan acceder a los recursos de preparación que necesitan.
En un momento en que se multiplican los riesgos climáticos y de desastres, la construcción de viviendas más seguras es una responsabilidad compartida entre los gobiernos, los promotores inmobiliarios, los ingenieros y las comunidades. Comprometámonos juntos a hacer que todos los hogares sean resilientes, ahora y en el futuro