Voces para la resiliencia: integrar el conocimiento indígena en los sistemas de alerta temprana
Una alerta temprana solo cumple su propósito cuando llega a tiempo, se comprende y permite actuar. No basta con que sea técnicamente precisa: debe hablar la lengua de quien la recibe, llegar por los canales que las personas realmente utilizan y responder a la forma en que cada comunidad se organiza para protegerse.
Para los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe, este desafío adquiere una dimensión particular. Muchas comunidades viven en territorios remotos, donde la cobertura de los sistemas convencionales de comunicación es limitada. Pero esos mismos territorios concentran algo que ningún sistema técnico puede sustituir: conocimientos, sistemas de observación e indicadores ambientales y bioculturales desarrollados durante generaciones para leer los cambios del entorno, anticipar amenazas y proteger la vida.
Cómo reconocer e integrar estos conocimientos en los sistemas de alerta temprana fue el eje del webinar "Voces para la resiliencia: Saberes Indígenas y sistemas de alerta temprana", organizado el 11 de agosto por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) y la Red de Conocimiento Indígena para la Reducción del Riesgo de Desastres (RCIRRD) en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas.
El encuentro reunió a representantes de Pueblos Indígenas, instituciones nacionales y organizaciones regionales para analizar cómo avanzar hacia sistemas de alerta temprana que reconozcan los conocimientos, capacidades y formas de organización existentes en los territorios, y cómo traducir estas prioridades en procesos nacionales y regionales, particularmente en el marco de la iniciativa Alerta Temprana para Todas las Personas.
Del reconocimiento a la implementación
Durante el encuentro, la RCIRRD presentó el documento Conocimiento Indígena y Tradicional en Sistemas de Alerta Temprana, elaborado a partir de los aportes de representantes indígenas, una encuesta regional y la revisión de marcos y orientaciones internacionales.
El documento parte de una premisa fundamental: integrar el conocimiento indígena en los sistemas de alerta temprana no consiste únicamente en incorporar nuevas fuentes de información. Requiere reconocer sistemas de conocimiento, observación, organización y respuesta desarrollados durante generaciones y generar las condiciones para que puedan complementar la información científica y técnica.
La consulta realizada por la Red evidencia, al mismo tiempo, barreras de acceso a información oficial, limitaciones tecnológicas y de conectividad y barreras lingüísticas en territorios indígenas. Una alerta puede ser técnicamente precisa, pero pierde efectividad si no llega a tiempo, no se comprende o no ofrece información útil para actuar.
Frente a ello, las recomendaciones plantean acciones concretas: garantizar la participación efectiva de los Pueblos Indígenas en la gobernanza de los sistemas de alerta temprana; fortalecer redes de monitoreo biocultural y comunitario; utilizar canales de comunicación redundantes en territorios remotos; adaptar las alertas a las lenguas y contextos culturales; y co-diseñar con las comunidades mensajes, niveles de alerta y protocolos de acción.
Las alertas deben responder a las realidades de los territorios
El diálogo permitió escuchar las experiencias del pueblo Mixteco de México y del pueblo Maya Poqomam de Guatemala sobre la situación de las alertas tempranas en sus comunidades y los cambios que consideran necesarios para que estos sistemas respondan mejor a sus realidades, conocimientos y formas de organización.
Las intervenciones reforzaron un mensaje central: la pertinencia de una alerta depende tanto de la información que contiene como de la forma en que se construye, comunica y transforma en acción.
Sandra Miguel, del Pueblo Maya Poqomam, Guatemala aseguró que: “no [debemos considerar] la sabiduría ancestral como un complemento, sino como el centro para poder tener un sistema de alerta temprana mucho más eficiente.”
Los idiomas, los canales utilizados, las referencias territoriales, las estructuras comunitarias y los sistemas propios de toma de decisiones son elementos fundamentales. También lo es reconocer los conocimientos que ya utilizan las comunidades para observar su territorio y anticipar cambios.
Esta perspectiva supone avanzar desde sistemas diseñados para las comunidades hacia sistemas desarrollados con las comunidades, reconociendo a los Pueblos Indígenas como actores de la gestión del riesgo y productores de conocimiento.
El diálogo con instituciones permitió profundizar en las implicaciones de este enfoque para la gobernanza del riesgo.
FILAC destacó que los Pueblos Indígenas cuentan con sistemas propios de información, conocimiento, gobierno y respuesta que funcionan en los territorios, pero que no siempre son reconocidos o articulados con los mecanismos institucionales de gestión del riesgo y respuesta a emergencias.
El intercambio puso asimismo de relieve la importancia de garantizar una participación efectiva. Desde Guatemala, CONRED destacó el fortalecimiento de las plataformas territoriales de diálogo como una oportunidad para ampliar la participación de organizaciones y Pueblos Indígenas en la identificación de las prioridades que deben incorporarse en las agendas territoriales y nacionales.
A nivel regional, CEPREDENAC señaló una oportunidad inmediata: el proceso de elaboración de una estrategia regional de sistemas de alerta temprana para Centroamérica y República Dominicana, actualmente en construcción, puede ofrecer un espacio para incorporar los conocimientos y experiencias de los Pueblos Indígenas desde su diseño.
FILAC, por su parte, destacó la importancia de recuperar y poner en valor los conocimientos construidos históricamente en la relación entre los Pueblos Indígenas y la naturaleza, así como de continuar generando espacios de intercambio de saberes y de trabajo conjunto para que estos sistemas de conocimiento puedan ser progresivamente reconocidos en las políticas nacionales.
Estas oportunidades muestran cómo la agenda puede avanzar desde el reconocimiento hacia la implementación.
La iniciativa Alerta Temprana para Todas las Personas ofrece una oportunidad concreta para llevar estas recomendaciones a la práctica.La participación de los Pueblos Indígenas a lo largo de los distintos componentes de los sistemas de alerta temprana —desde el conocimiento del riesgo y el monitoreo hasta la comunicación, preparación y respuesta— puede contribuir a mejorar su pertinencia, apropiación y sostenibilidad.
El encuentro constituye también un paso en el fortalecimiento de la Red de Conocimiento Indígena para la Reducción del Riesgo de Desastres, un espacio regional de colaboración e intercambio que conecta a Pueblos Indígenas, comunidades, personas expertas e instituciones para compartir conocimientos, fortalecer capacidades y promover una mayor participación e incidencia indígena en la reducción del riesgo de desastres.
"Construyamos una red en la que todos pongamos nuestra mano, en la que nos apoyemos unos a otros. Aprendamos unos de otros", invitó Marcia Masaquiza, del pueblo Salasaca, nacionalidad Kichwa e integrante de la RCIRRD.