Rio Grande do Sul fortalece su gobernanza para construir recuperación resiliente
Las inundaciones extremas que afectaron a Rio Grande do Sul en 2023 y 2024 marcaron un punto de inflexión: pusieron a prueba la capacidad de respuesta del Estado y, al mismo tiempo, evidenciaron la necesidad de fortalecer la preparación para una recuperación de largo plazo que sea más rápida, justa y transparente.
En ese sentido, el Comité Gestor del Fondo del Plano Rio Grande (FUNRIGS) autorizó recientemente el financiamiento del Centro Regional de Excelencia para la Recuperación Resiliente (CERR), incorporado a la cartera del Plano Rio Grande en su eje de Resiliencia, para respaldar la creación de un espacio destinado a consolidar conocimiento, articular actores y sostener una agenda de recuperación resiliente en el tiempo.
El CERR se proyecta como un punto de apoyo institucional para transformar aprendizajes recientes en capacidades duraderas. En medio de un contexto donde las amenazas climáticas se intensifican y los impactos se repiten, la recuperación también debe planificarse, coordinarse y financiarse con anticipación, para reconstruir mejor y reducir el riesgo.
En ese marco, el Gobierno de Rio Grande do Sul y la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) vienen trabajando en una colaboración estratégica coordinada por la Secretaría de Reconstrucción de Rio Grande do Sul (SERG). El objetivo es claro y, a la vez, ambicioso: convertir la recuperación de un proceso “después de” en una función pública con continuidad, basada en gobernanza, financiamiento, capacidades y sistemas de información, en coherencia con el Marco de Sendai 2015–2030.
La resolución que aprueba el financiamiento del CERR también enmarca esa alianza. El proyecto incluye asistencia técnica de UNDRR, que actuará como socio estratégico para apoyar el desarrollo de metodologías y herramientas, fortalecer estructuras y políticas públicas de recuperación resiliente, y ampliar capacidades a nivel regional, estatal y municipal.
Este avance se conecta con un hito previo del proceso: la aplicación piloto del Recovery Readiness Assessment Framework (RRAF) a nivel subnacional. En 2025, el Estado implementó la metodología mediante un proceso participativo con más de 30 representantes de instituciones clave. Más que un diagnóstico, el RRAF funcionó como un diálogo de gobernanza: ayudó a clarificar roles, identificar cuellos de botella de coordinación y priorizar reformas habilitantes.
A partir de esos resultados, el trabajo conjunto avanzó hacia prioridades accionables, con énfasis en gobernanza permanente, financiamiento predecible, coordinación intersectorial y territorial, sistemas de monitoreo y aprendizaje, y fortalecimiento sostenido de capacidades. En ese camino, el CERR aparece como un mecanismo para sostener el esfuerzo, dar continuidad técnica y mantener el estándar de reconstruir mejor.
“Lo que está desarrollando Rio Grande do Sul es más que una respuesta a una crisis: es una señal de que la región puede pasar de recuperar ‘después del impacto’ a estar preparada para recuperar mejor, con instituciones, financiamiento y coordinación que protejan vidas y sostengan el desarrollo”, señaló Nahuel Arenas, jefe de UNDRR - oficina regional para las Américas y el Caribe.
“Los acuerdos de cooperación como este, con UNDRR, son fundamentales para establecer bases duraderas para la reconstrucción de Rio Grande do Sul. Desde las inundaciones, hemos avanzado en una política de gobernanza orientada a llevar adelante los proyectos necesarios. Se trata de una iniciativa de resiliencia con alcance de Estado, y no únicamente de una gestión de gobierno”, afirmó Pedro Capeluppi, secretario de la Reconstrucción de Rio Grande do Sul.