Río de Janeiro fortalece las capacidades municipales para la resiliencia urbana y climática

Mountain at sunset, Rio De Janeiro, Brazil
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Los funcionarios públicos de 77 de los 92 municipios de Río de Janeiro —el 84 % del estado— pueden ahora incorporar la reducción del riesgo de desastres en las decisiones que toman sus ciudades sobre uso del suelo, infraestructura, presupuestos y políticas públicas. Más de 130 de ellos desarrollaron esa capacidad mediante un curso virtual que vinculó los principios del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres con las decisiones que los gobiernos locales toman cada día.

Titulado Construyendo ciudades resilientes: los diez aspectos esenciales en acción, el curso fue impartido por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) entre enero y abril de 2026. Fue el primero de cinco cursos de un programa más amplio de desarrollo de capacidades dirigido a funcionarios públicos municipales y estatales.

Este programa de formación forma parte del programa Ambiente Resiliente, desarrollado en el marco de la alianza entre el Gobierno del Estado de Río de Janeiro, a través de su Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Sostenibilidad (SEAS-RJ), y el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat). Las clases se alojaron en Universidade do Ambiente, la plataforma de aprendizaje en línea del Instituto Estatal del Ambiente (Inea).

El curso se centró en Desarrollando Ciudades Resilientes 2030 (MCR2030) y presentó a los participantes sus diez aspectos esenciales y su enfoque para la planificación de la resiliencia local. Esta iniciativa mundial y multipartita ayuda a los gobiernos locales a reducir el riesgo y fortalecer la resiliencia. Su hoja de ruta de tres etapas conecta a las ciudades con herramientas prácticas y con otros gobiernos locales que afrontan desafíos similares.

Un recorrido local por los diez aspectos esenciales

Los diez aspectos esenciales para desarrollar ciudades resilientes (Ten Essentials for Making Cities Resilient) traducen las prioridades del Marco de Sendai en un marco operativo para los gobiernos locales. También se presentó a los participantes la Herramienta de autoevaluación para la resiliencia frente a desastres a nivel local, que ayuda a los municipios a examinar sus capacidades e identificar áreas de mejora.

El curso abordó cómo las ciudades se organizan para la resiliencia, identifican y utilizan escenarios de riesgo actuales y futuros, fortalecen su capacidad financiera y orientan un desarrollo urbano que tenga en cuenta el riesgo. También trató la protección de los ecosistemas, las capacidades institucionales y sociales, la infraestructura resiliente, la preparación y la respuesta, así como la recuperación y la reconstrucción para hacerlo mejor.

El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES) contribuyó al curso mostrando a los municipios cómo identificar el gasto destinado a la resiliencia en sus propios presupuestos, estableciendo así un vínculo práctico entre el conocimiento del riesgo y la inversión pública. Los estudios de caso de Campinas y de la Secretaría Nacional de Protección y Defensa Civil de Brasil (SEDEC) enriquecieron los debates sobre alerta temprana, preparación y acción anticipatoria. ONU-Hábitat también impartió una sesión adicional sobre su Plan Estratégico y los desafíos mundiales relacionados con la resiliencia urbana.

Los participantes también exploraron el Plan de Acción de Género del Marco de Sendai (GAP, por sus siglas en inglés) y herramientas de autoevaluación sobre igualdad de género e inclusión de las personas con discapacidad. Estas herramientas reforzaron la idea de que la resiliencia urbana debe beneficiar a todas las personas, en particular a quienes enfrentan un riesgo de desastres desproporcionado, incluidas las mujeres, las personas mayores, las personas con discapacidad y las personas en situación de vulnerabilidad socioeconómica. El GAP también destaca la importancia de involucrar a estos grupos en las políticas y decisiones destinadas a protegerlos. 

Al finalizar el curso, la proporción de participantes que comprendía que «los desastres no son naturales» había aumentado un 65 %, un cambio de perspectiva que sustenta todo lo que la formación se propuso lograr.

Building a common foundation for local action

El ciclo de aprendizaje se presentó mediante una clase magistral abierta al público en octubre de 2025, a cargo de Adriana Campelo, Oficial Nacional de Programas de UNDRR y Coordinadora de MCR2030 para las Américas y el Caribe, quien coordinó la contribución de UNDRR al proyecto. La sesión abordó los riesgos que enfrentan las ciudades brasileñas, incluidas las inundaciones, los deslizamientos y otros eventos extremos, y presentó el Marco de Sendai y MCR2030 como referentes para reducir el riesgo antes de que ocurran los desastres.

Marie Ikemoto, Subsecretaria de Cambio Climático y Conservación de la Biodiversidad de SEAS-RJ, destacó la contribución del curso al fortalecimiento de las capacidades técnicas en todo el estado: "Contaremos con personal técnico aún mejor preparado para enfrentar eventos extremos, reducir los riesgos y proteger a las personas y los territorios", afirmó Ikemoto.

En el municipio de Paracambi, el curso fomentó una sólida participación colectiva, reuniendo a funcionarios municipales de distintas dependencias. 

Mariana Oliveira da Costa, Superintendente de Clima y Eventos Extremos de la Secretaría de Medio Ambiente y Clima de Paracambi, destacó que la agenda climática ha cambiado el enfoque de gestión del municipio. "Ya no podemos pensar en una gestión en la que cada dependencia trabaja de manera aislada. Cuando abordamos un tema transversal, como el cambio climático, nuestra respuesta también debe ser transversal. Ahora estamos trabajando para poner en práctica los conocimientos adquiridos durante el curso", afirmó Oliveira.

Para los municipios que decidan sumarse a MCR2030, el curso proporciona una base para evaluar su posición en la hoja de ruta hacia la resiliencia e identificar posibles próximos pasos. En términos más amplios, ha aumentado el número de funcionarios públicos capaces de vincular la información sobre el riesgo con la planificación y la inversión municipales. La aplicación de esos conocimientos dependerá de las amenazas, las instituciones y las prioridades de cada municipio, pero la formación ha establecido una base común para avanzar hacia un desarrollo urbano más seguro y resiliente en todo Río de Janeiro.
 

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