La mala gobernanza: el mayor factor de riesgo

Author

Denis McClean

Source(s)
United Nations Office for Disaster Risk Reduction
globalgoals
La pobreza es uno de los factores clave del riesgo de desastres, señala la jefa de UNDRR en la sesión de HLPF.

Declaración de la Representante Especial del Secretario General para la Reducción del Riesgo de Desastres en el Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible con relación a la reducción del riesgo de desastres relacionados con el agua en el marco de la pandemia por COVID-19

Para empezar, me gustaría expresar mi más sentido pésame a las familias y amigos de las más de 500.000 personas que han perdido la vida por la pandemia de COVID-19. También quiero expresar mis condolencias a la población japonesa, en particular a quienes han perdido a sus seres queridos como resultado de las lluvias torrenciales sin precedentes caídas en Kyushu esta misma semana.

En estos mismos momentos, Japón y muchos otros países están lidiando con el impacto de la sequía, las inundaciones, los ciclones y las tormentas, al tiempo que luchan por contener la pandemia de COVID-19.

La coincidencia de estos eventos catastróficos en todo el mundo es una prueba más de que la era de la reducción del riesgo de amenazas individuales ha quedado obsoleta.

Los organismos de gestión de desastres, que anteriormente se enfocaban en el riesgo de inundación durante la temporada de monzones o la amenaza de una tormenta severa durante una temporada de ciclones, ahora deben pasar de gestionar la reducción del riesgo de desastres con un enfoque multiamenaza y con una comprensión clara de la naturaleza sistémica del riesgo.

Las fallas en la respuesta a la pandemia de COVID-19 quedan patentes en la trágica pérdida de vidas y de salud, junto con las dificultades económicas y sociales de millones de personas en todo el mundo.

Las alertas fueron en gran medida ignoradas. La información científica disponible en torno al riesgo de pandemia fue acumulando polvo a lo largo de los últimos años y, consecuencia de ello, el tema del fortalecimiento de la gobernanza del riesgo de desastres se está convirtiendo en uno de los grandes focos de atención.

Hasta los últimos meses, se aceptaba que el número de personas afectadas por inundaciones, tormentas y sequías era mayor que el de personas afectadas por cualquier otra amenaza natural. Esto es comprensible en un mundo donde los eventos meteorológicos extremos han ido aumentando en más del 80% en los últimos veinte años.

Sin embargo, ya han muerto más personas en los últimos meses por COVID-19 que las que han muerto en todas las inundaciones y tormentas de los últimos veinte años.

Si tenemos en cuenta las pérdidas de empleo e ingresos, se puede decir que son aún muchas más las personas que se verán afectadas por este desastre más que por cualquier otro en la historia de la humanidad.

Los pocos países que respondieron bien a COVID-19 se encontraban entre los que presionaron para que se incluyeran las amenazas biológicas y la preparación ante pandemias en el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres (2015-2030) por su trágica experiencia con las epidemias de ébola, H1N1, SARS y MERS.

Lamentablemente, el examen de 81 estrategias nacionales para la reducción del riesgo de desastres realizada por la UNDRR revela que muy pocos Estados miembros han tenido plenamente en cuenta el peligro que representan las amenazas biológicos.

Pero esto puede y debe cambiar. Sirva de ejemplo el caso de los notables progresos que muchos países han alcanzado para reducir la pérdida de vidas por riesgos hidrometeorológicos.

Tanto Bangladesh como la India se han esforzado por mantener un enfoque de cero víctimas en caso de ciclón, al tiempo que han implementado las medidas necesarias para mantener a millones de evacuados a salvo de las marejadas, el viento, las lluvias torrenciales y la amenaza de infección.

El COVID-19 también ha puesto la lupa sobre el hecho de que, en todos los países, son los pobres los que más sufren los desastres.

Los más vulnerables que viven con un salario diario minúsculo en condiciones infrahumanas no tienen acceso a atención médica y están bajo la amenaza constante de desplazamiento.

Las estrategias nacionales y locales para la reducción del riesgo de desastres que deberían estar en vigor a fines de este año, de acuerdo con un objetivo clave del Marco de Sendai, deben reconocer la pobreza como un factor clave del riesgo de desastres y concentrarse en reducir el riesgo de desastres para los grupos más vulnerables de la sociedad. 

Esto es fundamental para lograr erradicar la pobreza y alcanzar cada uno de los diecisiete ODS.

El COVID-19 también ha dejado en claro la necesidad de romper con la desconexión existente entre las autoridades de gestión de riesgo de desastres y las de gestión de salud pública en la respuesta de los Gobiernos a los eventos de desastre.

Esto incluye no solo el fortalecimiento de los sistemas nacionales de salud sino la integración de la gestión del riesgo de desastres en la atención médica, especialmente a nivel local.

Actualmente, la UNDRR está desarrollando una guía sobre cómo incorporar la preparación ante pandemias en las estrategias nacionales para la reducción del riesgo de desastres.

Esto nos ayudará a abordar mejor la respuesta de los países al desafío de los desastres relacionados con el clima y el agua, al mismo tiempo que se adoptan medidas para prevenir, responder y recuperarse de COVID-19.

El COVID-19 nos ha enseñado la difícil lección de que el mayor factor de riesgo de todos es justamente la mala gobernanza del riesgo, y este será el tema del Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres de el 13 de octubre de este año.

Animo a todos los Estados miembros de la ONU, los organismos de la ONU y las organizaciones asociadas a aprovechar al máximo el Día Internacional de este año para reflexionar sobre el tema de la gobernanza, mostrar lo que sí funciona bien y debatir abiertamente sobre los desafíos revelados por esta pandemia.

Gracias por su atención y por hacer de la reducción del riesgo de desastres un tema protagónico del Foro Político de Alto Nivel de este año.
 

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