COVID-19 como disparador para reexaminar la resiliencia

Author

Denis McClean

Source(s)
United Nations Office for Disaster Risk Reduction
United Nations Office for Disaster Risk Reduction - Office in Incheon for Northeast Asia and Global Education and Training Institute for Disaster Risk Reduction
Participants in the COVID-19 "Towards Resilience of Cities" webinar

La experiencia urbana de COVID-19 es “un disparador para que reexaminemos el significado de resiliencia local”, declaró Mami Mizutori, Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres en un seminario web con las autoridades municipales y de los Gobiernos locales.

Emilia Saiz, Secretaria General de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU) coincidió en este punto y añadió que la pandemia “ha puesto la lupa en muchas de las carencias que ya sabíamos que existían, pero sobre todo desafía muchas de nuestras percepciones y muchos de nuestros modelos. Muchos de nosotros pensábamos que no podríamos detener las economías y lo hemos hecho. Muchos de nosotros pensábamos que había una parte del planeta que estaba protegida de las catástrofes y se ha demostrado que esto ya no es así.” 

Saiz señaló que “la crisis actual nos estaba pidiendo que repensáramos el concepto de resiliencia. La resiliencia ocupa ahora un espacio diferente en la agenda internacional ... necesitamos alejarnos de un modelo en el que el crecimiento es la principal forma de medir nuestro progreso”.

Por su parte, Mizutori hizo hincapié en la importancia de la gobernanza del riesgo de desastres ahora que UNDRR y sus asociados, entre los que figuran CGLU, ICLEI, ONU Hábitat y el Banco Mundial, se preparan para presentar a finales de este año una nueva fase de la campaña “Desarrollando ciudades resilientes”, también conocida como MCR2030.

Mizutori destacó la importancia de acrecentar el número actual de adherentes, que asciende a 4.326, y proponer soluciones financieras que ayuden a los gobiernos locales a hacer frente a los déficits de ingresos previstos para este año, que se estiman en hasta un 25%.

A su vez, Saiz reconoció que la prestación de servicios públicos está sujeta a altos niveles de tensión y señaló que la campaña tenía que ir más allá de considerar a las ciudades como edificios e incluir conceptos como los de solidaridad intergeneracional, equidad, dignidad y continuidad de los modelos de servicios públicos.

Este intercambio se produjo en el marco del seminario web “COVID-19: Respuesta, reapertura y recuperación hacia la resiliencia de las ciudades”, moderado por Sanjaya Bhatia, jefe de la Oficina de la UNDRR para el noreste asiático y el Instituto Global de Educación y Capacitación.

Gino Van Begin, secretario general de ICLEI, explicó que la pandemia abrió un debate sobre la propiedad pública de los servicios críticos, la descentralización de la producción de alimentos y energía y una discusión sobre la gobernanza y la gestión de los servicios públicos en varios niveles.

Van Begin añadió que uno de los objetivos clave de la recuperación es restaurar la actividad económica “sin limitarse a restaurar los viejos patrones de degradación ambiental y desigualdad”.

Agregó que “en línea con el ODS 3 sobre buena salud y bienestar, todos los países deben fortalecer su capacidad de alerta temprana, reducción de riesgos y gestión de riesgos de salud nacionales y mundiales”.

“La resiliencia es más importante que nunca, y todas las partes interesadas deberían trabajar juntas para reconstruir mejor a través de soluciones ecológicas, bajas en emisiones y que promuevan la equidad y la justicia social”, concluyó Van Begin.

Por su parte, Ibrahima Soce Fall, Subsecretario General de Respuesta a Emergencias de la OMS, afirmó que las ciudades están a la vanguardia de la prevención estratégica, preparación, respuesta y recuperación.

“Debemos aprovechar la oportunidad de esta crisis para acelerar la preparación y capacidad de respuesta de los países”, señaló. Al mismo tiempo, se debe gestionar la amenaza de otras emergencias de salud pública.

Fall instó a las ciudades a adoptar un enfoque gradual en la reducción de las medidas establecidas para hacer frente a COVID-19 y reconocer la singular dinámica que se ha desarrollado en los entornos urbanos, enfatizando la necesidad de una “comunicación sólida de los riesgos y participación comunitaria”.

Desde Kampala, el subdirector ejecutivo interino de la capital de Uganda, Samuel Sserunkuma, declaró que la ciudad estaba transitando hacia una “nueva normalidad” que permitía un retorno a la actividad económica.

Según explicó Sserunkuma “se trata de una oportunidad para diseñar políticas nuevas e innovadoras y fortalecer los sistemas de salud, mejorar la protección social, buscar soluciones amigables con el clima y continuar en el camino hacia la resiliencia”.

El seminario web también contó con la intervención de Iman Rafii, subgobernadora del distrito de Zgharta, en el norte de Líbano, quien explicó los desafíos de gestionar la respuesta COVID-19 en un contexto de protestas por las malas condiciones de vida.

Rafii expuso que en la mayoría de los municipios de un norte del país altamente urbanizado se habían creado comités para llevar a cabo planes de respuesta rápida. La experiencia hasta la fecha “muestra que, en cualquier amenaza o desastre o crisis que pudiera ocurrir, los municipios están en la vanguardia de la preparación y la respuesta y esto cambia la forma en que pensamos el futuro”.

Birgitta Sacrédeus, del Consejo Regional de Dalarna, Dalarna, Suecia y el Comité Europeo de las Regiones, afirmó que fue impresionante ver la solidaridad surgida durante la pandemia. Sacrédeus apuntó que la explosión digital había permitido seguir en contacto con personas mayores confinadas y que las instituciones de la Unión Europea continuaran reuniéndose y tomando decisiones.

El seminario web completo está disponible en este enlace.
 

 

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