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Taller nacional sobre gestión integral del riesgo y adaptación al cambio climático a nivel territorial en Colombia

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Online
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  • Spanish
Fecha
-

En el marco de la Plataforma Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres de Colombia (PN26), y como parte del trabajo impulsado por las iniciativas de Gestión Integral del Riesgo (CRM) y Desarrollando Ciudades Resilientes 2030 (MCR2030) UNDRR, UNGRD, MinAmbiente, GIZ y PNUD organizaron un taller técnico sobre gestión integral del riesgo que reunió a representantes de distintas dependencias técnicas de diez municipios colombianos, incluyendo personal de planeación, gestión del riesgo, medio ambiente y desarrollo territorial, con el objetivo de intercambiar experiencias acerca de cómo integrar la reducción del riesgo de desastres, la adaptación al cambio climático y la planificación local, e identificar acciones concretas para promover una toma de decisiones debidamente informada por el riesgo.

Los gobiernos locales desempeñan un papel central tanto en la reducción del riesgo de desastres como en la adaptación al cambio climático. En ese sentido, son responsables de decisiones acerca del ordenamiento territorial, la inversión pública, construcción y mantenimiento de infraestructura, prestación de servicios y eventualmente, de la respuesta ante emergencias. En este contexto, fortalecer la capacidad de los municipios para utilizar información de riesgo de calidad de forma sistemática en sus decisiones es un componente esencial para reducir riesgos presentes y futuros.

Aunque cada uno de los municipios tiene su contexto de amenaza y riesgo específico, desde aquellos expuestos a amenaza volcánica, hasta otros con alta recurrencia de inundaciones o movimientos en masa e incendios, durante el taller emergieron aprendizajes comunes sobre los factores que permiten consolidar una planificación local informada por el riesgo y que articula los principios de RRD y ACC.

Uno de los principales mensajes del intercambio fue que la disponibilidad de información técnica no garantiza, por sí sola, decisiones mejor informadas. Fortalecer la resiliencia local requiere no solo capacidades técnicas, sino también arreglos institucionales que faciliten la coordinación entre la gestión del riesgo de desastres, la adaptación al cambio climático y la planificación territorial.

De forma consistente, los municipios identificaron factores habilitantes comunes para avanzar en esta integración: liderazgo político, planificación de mediano y largo plazo, claridad institucional y mecanismos efectivos de coordinación intersectorial.

A lo largo del taller, los nodos de resiliencia MCR2030 compartieron ejemplos concretos de cómo han integrado la gestión del riesgo de desastres, la adaptación al cambio climático y la planificación territorial en decisiones e instrumentos concretos a  nivel local.

En Dosquebradas, la gestión del riesgo depende directamente del despacho del alcalde, lo que fortalece su capacidad de articulación con otras dependencias y su incidencia sobre decisiones estratégicas municipales.

En Medellín, se destacó la gestión del riesgo como una responsabilidad transversal que requiere decisiones colegiadas entre distintas dependencias municipales, mientras que otros municipios resaltaron el papel articulador de las secretarías de planeación para conectar evidencia técnica, planificación territorial e inversión pública.

Las experiencias compartidas evidenciaron que la coherencia entre información, instrumentos de planificación y mecanismos de implementación es una condición necesaria para fortalecer la resiliencia territorial y traducir el conocimiento del riesgo en acciones concretas.

“Que la gestión del riesgo cuente con respaldo institucional al más alto nivel ha sido clave para activar el trabajo integrado entre secretarías y facilitar que el conocimiento del riesgo entre en la toma de decisiones.”  Lina Mondragón, Secretaría de Planeación de Dosquebradas

Al mismo tiempo, los municipios enfrentan un desafío compartido: en muchos casos, la gestión del riesgo de desastres continúa apoyándose en información retrospectiva, mientras enfrentan escenarios donde los patrones de amenaza, exposición y vulnerabilidad están cambiando debido a las altas tasas de urbanización, la falta de planificación en el uso del suelo, la variabilidad climática y el cambio climático.

En Pasto, las evaluaciones probabilísticas asociadas al volcán Galeras han contribuido a impulsar decisiones regulatorias, ajustes en el ordenamiento territorial y procesos orientados a reducir la exposición de la población.

Por su parte, Bogotá compartió sus avances regulatorios orientados a fortalecer la integración entre información de riesgo de desastres (incluida una base de desastres históricos a nivel local) y cambio climático dentro de los instrumentos de ordenamiento territorial, reflejando una evolución hacia enfoques más integrados de planificación urbana informada por el riesgo.

Estas experiencias ponen de relieve que avanzar hacia territorios más resilientes requiere consolidar enfoques de evaluación de riesgo prospectivos y probabilistas que incorporen escenarios futuros de clima de una forma explícita, además de una mejor comprensión de cómo evolucionan los factores subyacentes del riesgo, incluyendo el cómo las desigualdades de género y otras vulnerabilidades diferenciadas influyen en la exposición, capacidad de respuesta y recuperación.

Asimismo, se resaltó la necesidad de fortalecer los sistemas de registro y estimación de daños y pérdidas, incluyendo pérdidas no económicas, para mejorar la comprensión del riesgo y apoyar la toma de decisiones. En este contexto, herramientas como DELTA Resilience fueron identificadas como una oportunidad para ampliar capacidades nacionales y subnacionales.  

Uno de los mensajes más claros del intercambio fue que el principal cuello de botella no es únicamente la disponibilidad de recursos, sino la capacidad de transformar medidas de reducción del riesgo y adaptación en proyectos técnicamente estructurados, priorizados y financieramente viables.

Persisten desafíos relacionados con la formulación técnica de proyectos, la articulación con instrumentos de desarrollo y ordenamiento territorial, el acceso a mecanismos de inversión pública y la identificación de fuentes de financiamiento sostenibles.

Durante el taller, UNDRR compartió evidencia que muestra que, entre 2016 y 2024, solo 1,52% del presupuesto nacional en Colombia estuvo vinculado de forma principal o significativa a la gestión del riesgo de desastres, reflejando una inversión aún insuficiente frente a la magnitud de los riesgos y una persistente orientación hacia respuestas reactivas.

Al mismo tiempo, el intercambio mostró que existen oportunidades concretas para avanzar a nivel territorial. En Dosquebradas, el municipio compartió su experiencia en la operativización del Fondo Municipal de Gestión del Riesgo, incluyendo asignaciones presupuestarias específicas, mecanismos de cofinanciación y el uso de un empréstito dedicado a obras de reducción del riesgo en puntos críticos.

Estas experiencias refuerzan una conclusión central: avanzar hacia territorios más resilientes requiere no solo mejor conocimiento del riesgo, sino una articulación más efectiva entre planificación, estructuración de proyectos e inversión pública.

En este contexto, los mecanismos de cooperación horizontal y aprendizaje entre pares emergieron como herramientas estratégicas para acelerar implementación.

“Como nodos de resiliencia, tenemos el compromiso de apoyar a otros municipios para avanzar esta agenda y fortalecer capacidades a través del intercambio y la colaboración”. Diego Peña, DAGRD Medellín / nodo de resiliencia MCR2030

La resiliencia local, por tanto, se fortalece cuando la información de riesgo se convierte en un criterio para la toma de decisiones. 

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Country and region Colombia